Inicialmente, el organismo rector del rugby mundial había propuesto una suspensión de dos semanas. Sin embargo, tras evaluar los argumentos presentados por el entrenador argentino y considerar las circunstancias atenuantes del caso, el panel resolvió reducir la sanción a un solo partido.
Al finalizar la audiencia, Quesada hizo pública una declaración en la que expresó sus disculpas y asumió la responsabilidad por sus dichos:
«Mis comentarios se produjeron en el calor del momento, cuando mis pensamientos estaban centrados únicamente en mis jugadores y en la decepción que sentían tras un partido internacional tan intenso contra Nueva Zelanda. Esto explica mi reacción, aunque no la justifica. He pedido disculpas en privado a Luc Ramos y deseo hacerlo también públicamente: es un árbitro que merece dirigir a este nivel y siento el máximo respeto por él, al igual que por todos los oficiales de partido. Los debates sobre el arbitraje deben tener lugar en los foros adecuados, no en público; las palabras de entrenadores y jugadores tienen peso y pueden alimentar críticas o ataques hacia los árbitros —especialmente en las redes sociales— y lamento profundamente si mis comentarios contribuyeron a ello. A lo largo de mi carrera —primero como jugador y ahora como entrenador— siempre me he esforzado por encarnar los valores de nuestro deporte con respeto, integridad y humildad, y mantengo mi firme compromiso de seguir haciéndolo».
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